Cajón "desastre" de historias, vivencias, sensaciones y reflexiones de una vida en permanente evolución. Una vida llena de patadas a las piedras con más azúcar que sal.
martes, 24 de noviembre de 2009
Una mirada
Una sonrisa: un sueño.
Una mirada: un misterio.
Como salida del agua,
como Venus renacida,
Atenea del olimpo,
llegada de una partida.
Como dos faros de mar,
como lucero en la noche,
como antorchas que me alumbran
sin preguntar, sin reproches.
Como esa noria que gira
haciendo manar el agua,
hiciste surgir en ti
una sonrisa, una mirada.
Quiero aprender a poner
el nombre de esa mirada
acompañando a esa luz
su sonrisa silenciosa, no callada.
Ríe,
busca
donde posar tu mirada,
pero jamás me preguntes
el sentido de estas palabras.
(30-7-93)
jueves, 19 de noviembre de 2009
Como decía Machado...
domingo, 15 de noviembre de 2009
Había una vez...

domingo, 8 de noviembre de 2009
Mi penúltima aventura con "esos locos bajitos"

Como en su día dije, este blog es lo que es, y no tiene ninguna lógica en el orden cronológico, así que hoy toca una historia del día a día que estoy viviendo.
Hacía ya unos cuantos años que estaba aparcado en la cuneta. Sinceramente, en mis planes no entraba volver a rodearme de voces chillonas que te cuestionan sobre todo y para todo (de eso ya estoy servido con Rodrigo y Fernando), ni siquiera de los que despiertan a un mundo revolucionado por nosotros mismos y nuestras ideas peregrinas de lo que debe ser el mundo moderno.
La verdad es que nunca serví como educador; por mi carácter inquieto y en parte por mi autoconsiderado "complejo de Peter Pan" me han hecho ver durante toda mi vida que prefiero aprender de "esos locos bajitos", aunque mucha gente se haya empeñado en hacerme creer que para hacer lo que yo hago hay que tener madera de educador. Yo sencillamente llego a una conclusión: Llevo más de media vida haciendo lo que me gusta, porque me gusta, y disfruto como cualquiera de ellos de cada momento y cada payasada que toca hacer; porque sí.
El caso es que a la Parroquia había llegado un grupo de "aventureros" Scouts, y tras parlamentarlo con la madre de la criatura apuntaríamos a Rodrigo, en un principio en contra de su voluntad, para no faltar a la verdad. Uno de los días que los padres tuvimos una reunión con ellos, y dado mi "pasado", yo iba recordando y reconociendo la mayoría de las cosas que nos iban contando. Al final de la reunión me acerqué a Ana, la "Jefa", para charlar un poco y compartir con ella alguno de sus comentarios; para qué lo haría, jajaja. "Trabajar con niños es como un veneno que se lleva en la sangre" me dijo, y no le faltaba razón, la verdad: me ofreció entrar a formar parte del equipo responsable.
Dios mío, no fastidies, los Scouts. Lo reconozco, nunca fueron santo de mi devoción. El desconocimiento de las cosas nos lleva a conclusiones equivocadas desde luego, pero un par de desencuentros pasados con ellos me hizo pensar de esa manera.
De nuevo tocó "consejo familiar", y una vez más, conociéndome y sabiendo que es algo que siempre me llenó, hubo beneplácito conyugal.
Ofú, en qué fregaos me meto, si es que no aprendo. Pero ahí estaba yo, con mis "taitantos", que diría Lina Morgan en el Hostal Royal manzanares, para iniciar una nueva aventura. Me uní a ellos y ellos me acogieron como uno más. Me contagiaron y despertaron del letargo muchas de las sensaciones que dormían guardadas en forma de fotos y placas recordatorias del camino que durante años estuve pisando. Momentos que van quedando grabados, unidos, no enfrentados a otros que ya pasaron. Vivencias compartidas y una Opción. Para mí realmente fue como las ofertas que hacen en las rebajas de enero: una preciosa chaqueta que sabes que si no la compras en ese momento no volverá a estar a tu alcance. Una firma en una Carta.
Las sensaciones que siguieron, una vez entre los chavales, fueron muchas. Hay una que desde el principio me sigue, y que cada sábado, cuando estamos con ellos, o cada día en que nos reunimos los responsables del grupo, me bloquea: este ya no es mi mundo; sin embargo es algo que se disipa de inmediato; mis Hermanos Scouts y los propios niños hacen que sea así.
Como dije antes, y esto lo demuestra... aún me queda mucho por aprender.