martes, 17 de octubre de 2017

VIENTO FRESCO


                Acabo de llegar de dar un paseo. Me lo ha pedido el cuerpo o, más bien, la cabeza. Después de una siesta de las que les gusta a mis amigos Beltrán y Esteban: de pijama y orinal, de esas de dejar caer la babilla, me puse al ordenador a intentar seguir con un curso online que tengo que terminar antes de fin de mes, pero no; hoy no era el día de hacerlo. No conseguía concentrarme y en eso mi cabeza me pidió que me levantase del teclado porque necesitaba tomar el aire.

                He llegado hasta el paseo marítimo y comenzado a andar a un ritmo inusual para mí, más que inusual, diría yo: pausado con una lenta cadencia. El aire soplaba de sur (la costumbre tan gaditana de poner nombre a los aires cuando en Castilla sopla y solo sopla, fuerte o suave, sin más) y siendo en la misma dirección se introducía en mis oídos para ayudarme a evadirme. Tras de mí iban dos señoras con el que supongo era el marido de una de ellas ya que la otra iba contando en vivo, y no en voz baja precisamente, la operación a la que se había sometido su sufriente Manolo con colonoscopia incluida y por supuesto con todo lujo de detalles. Mi paso pausado era similar al suyo, con lo cual no había manera de abstraerse de la conversación porque además no estaba dispuesto a aumentar mi ritmo para despegarme de ellos y cerrando los ojos me he concentrado en el sonido del aire hasta conseguir escuchar sólo eso… el aire. Y es que lo que mi cabeza pedía era eso: aire.

                Al llegar al final del Paseo opté por algo inusual en mí: bajar a la arena y hacer la vuelta por la arena, al ras que marcaba el agua de la bahía que jugando con la marea seguía bajando. Cambié el sonido del aire por el sonido del mar con sabor al salitre que se colaba por mis células olfativas. El sonido del agua con sus ondas golpeando la arena; algunos perros correteando y ladrando entre juegos, las gaviotas con sus llamadas y peleas por algún “tesoro” encontrado, me ha permitido relajarme y calmar mi cabeza oxigenada por ese momento y por supuesto me ha dado opción a pensar sosegadamente de los últimos acontecimientos.

                Una de las riquezas de España radica en la idiosincrasia de cada rincón de nuestra geografía. Ni que decir tiene, porque ya lo he expresado en muchas ocasiones, que a pesar de los años que llevo en Andalucía hay cosas que en mis neuronas y en mi ADN castellano no pueden cambiar. Sobre el papel puede verse más fácil que en la realidad, pero no es así. La Palabra para mí tiene un sentido de Honor y mal que le siente a más de uno y por supuesto con salvedades, aquí no es así; repito, cuestión de idiosincrasia. Utilizar el sentido común, reposado y bien acompañado por gente que tengo al lado, han hecho que elimine un artículo de mi blog en el que parece ser atentaba contra el honor de alguien, sin que por haberlo hecho deje de pensar, hasta el punto final, que éste no hacía más que poner nombre y apellidos a alguien que no solo me ha hecho daño a mí, sino a mi familia y sobre todo a mis hijos y a los principios que trato de inculcarles de respeto y educación.

                La conclusión a la que me ha llevado mi paseo de hoy tal vez sea solo una: la mesura. Y digo solo mesura porque no quiero decir desconfianza porque entonces yo dejaría de serlo en mi esencia.


                Un abrazo y apretón de mano izquierda.

Juan J. López Cartón

lunes, 28 de noviembre de 2016

PUTA ASTENIA OTOÑAL... Y 2


            Como ya escribí la semana pasada, se me quedaron muchas cosas en el tintero y bilis que soltar  y aun con ganarme o empeorar una posible mala reputación, algo que a estas alturas tengo asumido, voy a continuar con lo que me quedó pendiente. Sé que hay temas que a algunas personas les va a revolver las entrañas y no pienso criticar a nadie que pueda pensar así; es su opción y visión de la vida y aunque no la comparta la RESPETO. Este blog lo pone claro en su encabezamiento:  --Cajón desastre de historias, vivencias, sensaciones y reflexiones de una vida aún en evolución: la mía-- Todo lo que escribo siempre es opinión PERSONAL. Aplaudible cuando nos gusta lo que leemos y criticable cuando no pero, como he dicho antes, siempre desde el respeto.

            Según el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), el segundo tema que más nos preocupa a los españoles es la corrupción. A todos se nos viene a la cabeza todos los casos en los que tanto el PP como el PSOE y otros en menor medida llevan pringándose durante años. ¿Increíble verdad? Sobre el tema ya se encargan otros en gastar tinta y tinta en las rotativas y teclados fundidos en los ordenadores. Todos tenemos nuestra opinión, generalmente deleznable, sobre ello; bueno no todos: los correligionarios de unos y otros siguen apelando a la presunción de inocencia a pesar de su inclusión en los juicios de esa justicia que ellos mismos dicen respetar. Mi opinión sobre ese tema requeriría no dos, sino unos cuantos artículos más; cosa que no pienso hacer porque no merecen ni una sola pulsación de mi maltrecho “abecedario de mesa”. Cualquier entendido en leyes sé que me va a discutir, con toda razón, lo que viene a continuación por aquello de que “no está tipificado como tal”, pero creo que hay muchos delitos como el de tráfico de influencias, fraude fiscal, prevaricación… y uno que no existe ni está en esa lista pero que yo, de motu propio, creo que debería existir con el riesgo de estar yo mismo “delinquiendo”: la falta de ética e inconsecuencia con lo que decimos pensar. Todos estos casos, sin estar considerados así, deberían de tener en conciencia el mismo trato que la corrupción; porque si se dice que lo corrupto, lo podrido, huele mal,  no menos flatulentos son los distintos casos de gente “honrada” que en nombre de la libertad, de la equidad y de la justicia social actúan y cometen delitos justificándolos en la conciencia. Hasta cierto punto es loable el jugarse el tipo por unos fines en los que uno cree pero, al igual, vendría bien ser consecuente con ellos cuando “te pillan”. Robar para dar de comer a tus hijos puede sonar a desesperación, pero no deja de ser delito y en el momento en que esto se hace hay que ser coherente con las consecuencias que esto puede acarrear. Suena cruel, ¿verdad?, cobarde por mi parte puede pensar alguno, pero si a la margarita la nombramos “bellis perennis”, no por llamarla por el nombre científico deja de ser menos bella y no por decir “blattodea” que nadie sabe que me refiero a cucaracha, deja de ser menos asquerosa. Un refrán viene al caso y con ello cierro el tema: “Al pan, pan y al vino, vino”.

            De nuevo me voy a meter en un charco lleno de barro que sospecho me haga salir como el gallo de Morón… Me estoy imaginando a alguien partiendo un tronco con un martillo… “este tío es tonto, eso se hace con un hacha” pensaríamos. También me viene a la cabeza un zapatero pegando suelas a lametones para no marearse con el pegamento… “creerá que su saliva es super-glú”; menudas tonterías se me ocurren ¿verdad? Ahora me voy a imaginar a un ciervo tumbado a nuestro lado en el sofá mientras vemos la tele o a un precioso conejo “doméstico” haciendo de lazarillo a un ciego. Juan, ¿qué te has fumado?... Si tanto unas como otras son escenas tan estúpidas y surrealistas que ni a los mismos Almodóvar o Tim Burton se les ocurrirían para sus guiones, parece ser que, a su manera, hay gente que considera el trato a los animales de la misma manera. A estas alturas nadie me creerá si digo que estoy en contra del maltrato animal, algo aberrante después de lo que escribí la semana pasada sobre el toro de lidia, pero es así de cierto; sería como afirmar que a todos los que defienden los derechos de los animales son veganos o simplemente no prueban la carne animal. Lo que realmente me repatea es ver situaciones y escuchar a gente cómo trata a sus animales de compañía llegando a las expresiones de “mi hijo” o “mi hija”. Estoy seguro que si a una sola de estas personas le llamase perro o perra se sentiría muy ofendida, pero desde párvulos aprendí que el padre del gato es el gato y del perro es el perro. Me repatea ver y escuchar situaciones en las que se pone al mismo nivel a un animal que a una persona, por muy perra e hija de puta que resulte ser la susodicha persona. Gente que defiende los derechos de los amigos de dos, cuatro o cien patas y a la vez pide la pena de muerte para los ajusticiados por horrendos delitos. Está claro que nunca es conveniente generalizar ni extremar los polos en nada, pero no es menos cierto que hay una corriente que lleva a la humanización a los animales olvidando que, como siempre y como en todo, el sentido común debe primar cuando se llega a ciertos extremos y el mío siempre ha puesto los derechos y la vida de cualquier ser humano por encima de cualquier animal; con mayor o menor derecho, pero sin ninguna duda. Lamarck y Darwin nos hablaron de la evolución a lo largo de miles de siglos, y si bien todas las especies interactúan en ella, el vértice común siempre ha sido la supervivencia de las especies aunque a veces eso haya supuesto la desaparición de unas para la permanencia de otras. Desde hace tiempo el hombre ha decidido ir también en contra de esa evolución y manipularla a su antojo por medidas cuanto menos, a veces, estúpidas: la fruta sin pepitas para no molestarse en apartarlas a la hora de comer. Los animales en muchos casos se han convertido en víctimas también cuando decidimos que un precioso perro samoyedo, nacido para el frío ártico, debe vivir en un espacio de 80 metros cuadrados con la calefacción puesta en invierno, porque su querido “papá” tiene frio, o vistiéndolo con prendas caninas, cuando es la naturaleza quien les ha dado herramientas para luchar contra ese frío  o ese calor; y me refiero a estas prácticas por no referirme a otras muchas que he visto con mis propios ojos que por humanizar, lo que consiguen es “desanimalizar”. Eso sí me da lástima; que a mí, por pensar así, se me considere un animal depravado y predador: pues si ha de ser así, que sea.

            Este va a ser breve… el domingo viendo la crónica de la carrera “Ponle freno” salió el Sr. Cristóbal Cremades, a la sazón Secretario General de la DGT, contándonos que “La sociedad española tiene que saber que los accidentes de tráfico son evitables”. Creo que sobra reconocer la labor de asociaciones y fundaciones dedicadas a trabajar y  concienciar a todos sobre los riesgos de la conducción y de los distintos hábitos que hacen que esos riesgos se multipliquen. De vez en cuando en televisión se han emitido programas referentes a esta concienciación y a las consecuencias de las malas prácticas en el mundo del volante y de la carretera con testimonios de afectados por estos sucesos poniendo en el mapa, entre otros, al Hospital de Parapléjicos de Toledo. La cuestión es que la Dirección General de Tráfico continuamente presenta campañas en las que “echa el muerto” a los conductores, a la antigüedad de sus vehículos, a las imprudencias, a… y ellos, ¿Cuándo piensa reconocer que el mantenimiento del sistema vial en España es una mierda?, Se pasan el día colgándose medallas  por los kilómetros de autovía que inauguran cada día, pero no tienen la vergüenza de ver cómo muchas de ellas la base del firme no está bien compactado y aparecen ondulaciones que solucionan poniendo señales de aviso mientras la concesionaria se lo ha llevado calentito por hacer mal su trabajo y recortar el gasto. Autopistas que cuando caen cuatro gotas se convierten en auténticas pistas de esquí acuático, cuya visibilidad no mejora con la reducción de la velocidad por no hablar de las deficiencias en las carreteras secundarias; esas que muestran mayores índices de siniestralidad. Dígame Sr Cremades, y la DGT, ¿no tiene que saber también que esos mismos accidentes de tráfico podrían ser evitables si ustedes, con sus estómagos agradecidos y su poltrona de piel vuelta tomasen las medidas convenientes y se gastasen el dinero que dicen no ser con fines recaudatorios en mejorar la red viaria que hay en vez de seguir y seguir haciendo carreteras de segunda división?

            No sé cómo lo hago pero, o no se me viene nada a la cabeza o cuando cojo el hilo de algo es un no parar. La cuestión es que tendré que dejar otros temas para desarrollarlos de otra manera en otra ocasión.  Sí me gustaría decir que ya que la semana pasada se levantó polémica con parte del artículo, y sospecho que en este no será menos, como he dicho ya antes esta es mi opinión personal, y si defraudo por pensar así, lo siento si es alguien a quien tenga aprecio porque siempre he pensado así, y eso lo saben sobre todo los que realmente más me conocen que he de decir que son todos gente de Despeñaperros para arriba.

            Un saludo y apretón de mano izquierda.

            Juan J. López Cartón.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

PUTA ASTENIA OTOÑAL ... 1


                Sí, así como suena. Desde hace años me sienta mal el cambio de estación; concretamente de verano a otoño. Será por mi forma de ser, de poco tibio, que no me termino de acostumbrar a esto tan gaditano de ni frio ni calor. Es un estado el mío en estos días  de aletargamiento y sopor, de hastío por casi todo empezando por una de las cosas que algunos dicen que destaca de mí: mi espontaneidad en todo lo que se refiere a expresión, oral o escrita. Pero como decía el anuncio “El frotar se va a acabar” y hoy le toca a… todo el mundo, ¿por qué no?

            Hasta los cojones en muchas cosas del mundo educativo-formativo. Seguro que soy el menos indicado para ello, pero es así de simple. Un Sistema Educativo del quiero y no puedo; que aplica las nuevas tecnologías, pero hasta donde y como quiere. Mi Centro presume de ser un centro TIC (Por cierto, de los acrónimos tal vez me desahogue más tarde), dispone de una preciosa plataforma digital que facilita la comunicación entre el Centro y mi persona que me sugieren, me recomiendan, me indican, pero hay profesores que la utilizan y otros no; punto a parte son los que en vez de utilizar la “oficial”, utilizan otras plataformas para desarrollar su labor docente. A mi hijo mayor, con 10 años, le abrieron su primera cuenta de correo electrónico en el colegio sin mi consentimiento; según la Ley Orgánica 15/1999 los menores de 14 años no pueden sin consentimiento expreso de sus progenitores. Nos la cogemos con papel de fumar para curar un arañazo en el patio pero nos saltamos la ley cuando nos da la gana y nos interesa.  ¿Dónde quiero llegar? Sencillo: Tengo la suerte de tener internet en casa; más que suerte obligación por aquello que para mi mujer es una herramienta necesaria de trabajo, y si queremos llegar a fin de mes no nos toca otra. Que sea necesario o no es algo que no voy a discutir ahora; cierto: me enredo entre palabras como siempre, pero qué coño, ¿por qué hay que tener internet obligatoriamente? ¿Quién lo paga? ¿Enseñanza gratuita? ¿Nuevas tecnologías al alcance de todos?... Seguiría, pero creo que ya se me ha entendido.

            Y a los padres ¿qué nos está pasando? Parece que eso de la capa de ozono y el calentamiento global están haciendo deshacerse nuestras neuronas y nuestro sentido común. Ya no contentos con vociferar y reivindicar la necesidad de la conciliación familiar, básicamente necesaria por supuesto, a pesar de atiborrar a nuestros hijos de actividades extraescolares para “enriquecerles” como personas o como lo que creamos conveniente (alguna de ellas impuestas por las propias frustraciones infantiles de los propios padres), ahora vamos y decimos que nos ponemos en “huelga de deberes”. Alucino; los padres convocan una huelga para los hijos, ¿cómo es eso? Toda la vida, y digo TODA, ha habido deberes, y no pocos. Nuestros padres con unos conocimientos precarios la gran mayoría por falta de estudios, se apañaban a ayudarnos o en algunos casos tenían que pagar un profesor particular y ahora, que supuestamente nuestra generación está más formada, con más conocimientos, con otras “miras” decidimos que a nuestros hijos les tiene agobiados la tarea que les mandan en el cole. Por supuesto ni nos planteamos que lo que a lo mejor sobra es esa academia de futbol, que además nos cuesta una pasta, porque sabemos que nuestro hijo es un mini Ronaldo o Messi, o la hípica, que eso de montar a caballo queda muy espectacular de cara a la galería… no, lo que sobra es tarea. Y cuando llega el fin de semana también “practicamos la conciliación” con otro montón de actividades para que nuestros hijos se realicen y no les falte de nada. Nos hemos convertido en tiranos con nuestros hijos haciéndoles ver la necesidad de realizar actividades por el simple hecho que muchos de nosotros no pudimos hacer. Estamos haciendo que no sean responsables con la única obligación que tienen a su edad: el colegio y los estudios, y pretendemos liberarlos de ella. En casa, mi mujer y yo, durante la semana intentamos ayudar hasta donde podemos a nuestros hijos con la tarea  y los estudios; entendemos que a veces se saturan y sobre todo Mara, la verdad es que ella soporta más esa carga, hace lo posible para aportar un extra de ayuda, pero los fines de semana son para hacer cosas en familia: auténtica conciliación; y que ellos hagan las cosas y actividades que escogen, nos quedemos en casa en El Puerto o nos vayamos a Villaluenga a desconectar de esa misma saturación que todos sufrimos; unos por el trabajo que nos da de comer y otros por sus correspondientes tareas que les convertirán en personas responsables de futuro. También se me ha entendido, seguro…

            Ahora voy a cambiar, y totalmente apropiada la expresión, de tercio: las corridas de toros. La gran lacra de los derechos de los animales del S. XXI, el circo de los rancios conservadores, el espectáculo anacrónico de los de derechas, la gran cruzada de los que presumen de progresistas. Sé que un tema muy sensible para alguno de los que considero amigos o para otros que, alejándose de mí por pensar como pienso, me han demostrado que no lo eran tanto. Intentaré tratarlo no con objetividad, porque reconozco que no soy objetivo en este tema, pero sí con el tacto necesario para dar mi opinión sin caer en la descalificación que otros me han demostrado. Reconozco que en algunos aspectos puedo ser un “antiguo” y un rancio conservador; yo prefiero definirme como defensor de las TRADICIONES. Hay gente que considera que las tradiciones son cosa del pasado y prefieren optar por nuevas costumbres que en la mayoría de los casos no deja de ser la importación de tradiciones ajenas a las nuestras traídas de otros países o culturas. No deja de llamar la atención que son precisamente quienes más defiende el lema de “Prohibido prohibir” los que claman por la prohibición de estos eventos.  La gran arma de los detractores de estas corridas es la indefensión del animal frente al humano y el sufrimiento que padece durante toda la lidia. Se habla de indefensión de un animal que generalmente supera los 500 kg frente a alguien que ronda entre los 75 y 80 kg. Se habla de indefensión de un animal que posee dos astas que superan los 30 cm, capaces de atravesar cualquier torso, frente al torero equipado con un capote o muleta y un estaquillador de madera (el estoque, o espada solo se utiliza en el momento de entrar a matar). La suerte de varas es la más criticada por el tamaño de la pica o lanza, cuando lo que se clava es una punta de tres cm de largo por dos de ancho, y en el caso de las banderillas la punta mide 6 cm frente a los 30 o más que tienen las astas del toro; en la envergadura de un toro esto supone ser como muchas de las heridas que nos hacemos a diario en nuestra vida cotidiana y que con puntos o  incluso sin ellos se curan. Sobre el dolor que sufren está demostrado que, al igual que el hombre, el toro produce adrenalina que hace que envista una y otra vez sin tener en cuenta estos castigos, y ¿no creéis que si realmente el toro no quisiera seguir la lidia huiría y dejaría de envestir como hace cualquier otro animal cuando no quiere que se le haga algo o simplemente que se le moleste?  Las ocasiones de salir mal parado la tienen tanto el animal como el diestro que lo lidia. Una vez más hay un actor, en este teatro que se ha montado, que como en otras muchas historias aparece: los medios de comunicación. Esos medios a los que algunos acusan de manipular las noticias y las imágenes, pero en este caso no, en este caso muestran la verdad, su verdad, la cruda realidad, más que nada porque interesa; estos medios declarados objetivos con sus noticias muestran continuamente una visión desde un prisma desgarrador hacia el toro. Continuamente dan noticias sobre las manifestaciones y concentraciones de antitaurinos y ninguna sobre los que defienden la tauromaquia y cómo se desarrolla realmente la vida de un toro de lidia. En ningún medio, supuestamente independiente, vinculan el número de seguidores entre los que se encuentran todos los miles y miles que participan en todo tipo de festejos taurinos activamente o simplemente como espectadores frente a las irrisorias “masas ingentes” de personas que están en contra: ¿por qué no se cuenta esa estadística? Esas personas del “prohibido prohibir” defienden que cuando algo, en su parecer, emborrona la imagen o la historia de un país hay que borrar todo vestigio de ello para que se olvide y es a ellos a los que se les olvida que la historia es historia y el mayor error del ser humano es el olvido porque eso hará que se repita; ¿habría que eliminar entonces toda huella de civilizaciones en las que el toro fue origen y leyenda como la cultura minoica y su arquitectura gracias al Minotauro? o las obras literarias de autores que ellos mismos ensalzan como Unamuno, Lorca o Machado en las que se ensalza al toro y al torero ¿también habría que eliminarlas de las bibliotecas? Si el toro de lidia y la tauromaquia han de desaparecer, estoy seguro que lo harán; pero no pretendan que desaparezca uno solo de ellos, porque ni el toro de lidia existirá si no existe la Fiesta ni los toreros y taurinos tendrán sentido si no existe el animal que les hace tener sentido. El tiempo será el que marque el camino, no el hombre con sus prohibiciones o con sus censuras por pura política e ideología.

            De nuevo la emoción me ha podido y lo que pretendía que fuese un escrito más escueto se ha alargado aún dejando cosas en el tintero. Tenía preparados otros temas de los que “despotricar” pero, mirándolo bien, mejor lo dejo para otro día.


            Un saludo y apretón de mano izquierda. Ya nos vamos viendo…

domingo, 5 de junio de 2016

ONANISMO ELECTORAL


            Dicen que el aburrimiento crea idiotas, y si no lo dicen, así lo pienso yo; que si no crea idiotas, sí las ganas de tocar las narices u otros apéndices más colgantes y más promiscuos.

            Con el pelo que empieza a escasear, las sienes que muestran canas cada vez más abundantes, la vista que le cuesta leer a media distancia y sobre todo los años cumplidos a base de guantazos y abrazos, de besos y escupitajos, me puedo permitir ya no pensar libremente, que lo hago desde que tengo uso de razón, sino además contarlo. Digamos incluso pasarme de la raya… no solo pisarla tímidamente con la puntera del pie, no, pasar el cuerpo entero, a “carajo sacáo”.

            Mucha gente está pensando que esto de estar sin gobierno en el país no está siendo tan grave… pues digamos que eso es relativo. Prefiero tener un gobierno que desgobierne (y no voy a entrar en colores) y en frente de ellos una patulea de personajes que se ganen el sueldo, aunque ese sueldo no sea merecido, simplemente por vomitar todo lo que piensan del otro, y al menos de esta manera no tendríamos un continuo devenir de ideas con el único fin de “comprar” votos en una eterna campaña “erectoral”, ya que a alguno se ve que le pone cachondo eso de casarse con todo dios a costa del divorcio con uno mismo e incluso diluirse como la sal en agua caliente.

            En lo que respecta a ese tema poco más voy a escribir ahora mismo, simplemente por el hecho que cada uno es libre de pensar, políticamente, lo que le dé la gana. Yo por mi parte, dejando de lado que me han dinamitado muchos de mis ideales con ciertos pactos (por no llamarlo mamadas electorales), mi cita con las urnas creo que cambiará de lindes, porque está claro que a estas alturas no voy a crear mi propio Partido.

            El gran prejuicio del hombre, a la hora de expresar lo que piensa, suele ser que los que le rodean miren para otro lado, den un paso atrás y abandonen al que libremente habla por el simple hecho que lo que escuchan no es lo que les gustaría oír; aplicable esto en todos los ámbitos de la vida social, porque llevamos tiempo creyendo que las convicciones y lo políticamente correcto son compatibles. Para nuestra desgracia también confundimos aquello de la libertad de expresión; no, no voy a repetir la famosa y manida frase de marras “tu libertad…”, solo diré que hay que ser consecuentes cuando hacemos uso de ella, sabiendo el rechazo que podemos recibir, y permitir al otro hacer uso de esa misma libertad sin considerarlo un ataque frontal a nuestras convicciones.

            Podéis pensar que lo que voy escribiendo en el artículo de hoy no tiene ni pies ni cabeza, que no tienen relación ningún párrafo entre ellos, pero a fin de cuentas ya el título lo dice, todo esto es puro onanismo mental y electoral con tanta pollez que nos está llegando por todos los medios; cada uno con su color correspondiente. El cascársela con una idea tiene solo una finalidad: darse placer a uno mismo. Sobre esto de llegar al clímax, de flipar con nuestro ejercicio “onánico”, parece que va hoy día el tema de la prensa, medios digitales y plataformas varias. Yo por mi cuenta y riesgo voy a ir una por una de las distintas opciones políticas que me vienen a la cabeza, soltando berrea y quedándome relajadito…

            VOX (del latín vox, vocis). Los más rancios. Los que defienden derechos de los demás aunque no se lo pidan, la voz de los mudos; digamos los más altruistas. No te preguntan lo que quieres o necesitas, para qué, ellos ya lo saben y serán tu voz en el desierto. Su mayor temor: que en el seno de sus familias aparezca algún rojillo; entiéndase por ello cualquier “disfunción” psicológica como la homosexualidad, el comunismo, la droga y demás lacras de la sociedad. Ellos tienen la solución: un buen médico; porque todo se puede curar menos su adoración por el vil metal. El fiel yunque donde forjar hombres; mujeres no, ellas en la cocina se forjan solas. Adictos, por lo visto, a las revistas de automóviles en las que se les sitúa como cuarta fuerza política del país. Su lema: “Cualquier tiempo pasado… pero que muy pasado, fue mejor, y si es con acento gallego ni te cuento”.

            PACMA (gracias a dios que existen los acrónimos). Tal vez el partido que tenga sus días más contados (bueno, sin tener en cuenta a mi querida IU), por aquello que su programa se acabará cuando logren su fin: salvar a todos los animalitos del mundo. A las personas que les den por saco, porque este mundo no será justo mientras haya un animal que sufra sometimiento. Portavoces de los que rebuznan, mugen y barritan. Hay que reconocer que son los más espectaculares en cuanto a montajes y expresión corporal se refieren: igual se encadenan a una señal para defender a un toro para después denunciar a las fuerzas del orden por no protegerle que se despelotan y se rocían de salsa de tomate a la puerta de un coso taurino; a ver si aprenden las chicas de FEMEN que solo nos muestran su torso. Su lema: “Para qué luchar por los derechos de las personas habiendo animales a los que proteger”.

            Partidos Nacionalistas/Soberanistas. Los nacionalistas tal vez sean los que mejor me caen porque miran por lo suyo sin menospreciar lo ajeno. De vez en cuando echan las patas por alto y dan el puñetazo sobre la mesa para hacerse valer, pero a fin de cuentas las negociaciones políticas no dejan de ser eso: puñetazos a diestro y siniestro. Los soberanistas son otro mundo… son como el niño consentido que cuando se le niega la piruleta se enfadan y dicen “ya no te ajunto” y amenazan diciendo que entonces se van de casa. Mi hijo el pequeño, un día hace años, hizo eso mismo, y cuando le invité a que se marchase él lo hizo: cogió la puerta y se fue. Durante más cinco minutos le estuve viendo por la mirilla cómo, en el rellano de la escalera, ponía a prueba su chantaje: al final me rogó pidiéndome volver a casa… Quién sabe si este ejemplo doméstico se  pudiese trasladar a la realidad nacional. Su lema: “Echemos un pulso”.

            IU. Tal vez por pura decepción personal no me extenderé con ellos. Su lema: “Si tenemos que morir, que sea engullidos por otros. Somos el Almax de la nueva izquierda”.

            Ciudadanos. No diré que me caen mal; lástima que tampoco me caigan del todo bien. En aras de la verdad creo que son los únicos que han mostrado claramente sus cartas: Son la puta de la política española actual. Entiéndanme y no se molesten, porque a fin de cuentas el oficio más antiguo del mundo siempre ha sido necesario para lograr la paz social y en muchos casos familiar; el problema radica en que aunque todo tiene su precio, tal vez haya cosas que con figuran en la factura y al final también haya que pagar conceptos en dinero negro que nunca aparece en ésta. Su lema: “Aunque parezca el tonto del pueblo soy más listo que todos vosotros”.

            PODEMOS (omitiré las sigas con las que concurren a las urnas el día 26 de junio por puro despecho). Nació como la gran esperanza, supuestamente, de un movimiento social como fue el 15-M, pero con el tiempo y los hechos están demostrando que son iguales que esa “casta” que tanto repudian; eso sí, maquillada con ciertos tintes progresistas y populistas que se quedan en eso: puro maquillaje. Son capaces de todo, entiéndase ampliar su programa y su discurso, con tal de atraer a sus filas a todo tipo de ideología. Si hay que presentar a asesinos como víctimas de los prejuicios políticos; pues se presenta, si hay que defender la disgregación de un país; pues se defiende, si hay que… pues también, porqué no. Las palabras se las lleva el viento y mientras yo diga digo… los demás entenderán Diego: todo sea por lograr el poder y el culo caliente en una silla. Su lema: “Me lo como tóo”.

            PSOE (Como diría Javier Krae: “Tú mucho partido pero ¿es socialista, es obrero? ¿O es español solamente?; hombre blanco hablar con lengua de serpiente”). También quieren solucionar el país, cierto. Al menos han demostrado querer hacerlo hablando con todo perro pichichi; incluso siendo inflexibles con ciertos puntos de su programa electoral pero… “La mujer del Cesar no solo tiene que ser honrada, sino parecerlo”. No se puede estar en misa y repicando; perdón señores socialistas, eso de misa cierto que está fuera de lugar. Una regeneración, una limpieza se hace o no se hace. Lo de levantar la alfombra para esconder las barreduras no cuela porque siempre habrá algún indiscreto que por un segundo mirará debajo. Su Lema: “¿Quién lava más sucio?”

            PP (Partido Podrido como una de sus nuevas acepciones). En el tema de la corrupción están siguiendo la misma fórmula que sus oponentes históricos del “soe”. Brillan como solo ellos saben a la hora de saber vender la moto. Con un poco de barniz te colocan un tablón comido por la carcoma y además son capaces de hacerte pagar los materiales. En una sola palabra: MENTIROSOS, por no decir otros muchos adjetivos que me vienen a la cabeza que son bastante más groseros aunque descriptivos. Son el cuñado que todos tenemos que te invita a cenar y pagas tú la cena y las copas de la juerga (por suerte yo solo tengo cuñadas). Son los que mejor te venden el laxante como un buen digestivo. Son… el PP. Su lema: “Agáchate que se me cayó una moneda y así te entrará mejor: recuerda que es por tu bien”.

            Y bueno, ya puestos a pajearnos, aquí os dejo el enlace de un video en el que un humorista mexicano refleja cómo a veces vemos la vida y el poco sentido que tiene que nos empeñemos en tomarnos las cosas tan a pecho. Una muestra más de que la vida con humor suena diferente:  https://www.youtube.com/watch?v=rfdErCPTV4o

            Un cordial saludo y apretón de mano izquierda.

            Juan J. López Cartón.

jueves, 7 de abril de 2016

SEMANA DE PASIÓN EN TIERRA DE SABOR


            A veces es bueno dejar pasar unos días para abrir la boca o, como es mi caso, ponerse al teclado y escribir sobre temas que hacen que se te vea el plumero. Temas que te hacen transpirar emociones hasta la pasión por lo que sientes como tuyo; sí, transpirar. Porque no solo el sudor puede emanar por cada poro de nuestra piel, también el amor por lo que se vive, por lo que se siente, el sabor de una tierra de pan, vino, arte, Pasión y espiritualidad. Con el tiempo de por medio te das cuenta que lo que has sentido no era fruto solo de la emoción de volver a tu tierra, a “tu Semana Santa” después de muchos años, simplemente es porque esas sensaciones se respiran en el aire y cuando eres de una tierra como Valladolid, el aire durante estos días es, sencillamente, diferente.

            El año pasado es cierto que viví de una forma muy especial mi propia Semana de Pasión. Fue en Villaluenga del Rosario; mi refugio particular para huir cada semana del mundanal ruido. Sentí emociones que hacía muchos años que parecían desaparecidas. Cierto que se juntaron el hambre con las ganas de comer y fueron días en los que además de lo que conmemorábamos los creyentes, particularmente, yo tenía otros motivos que hacían que estuviese más sensible ante cualquier estímulo y ya entonces, literalmente entre lágrimas, con un año de antelación me hice el propósito que este año esos días los disfrutaría unos cuantos cientos de kilómetros más arriba de la piel de toro: en mi tierra, en Valladolid.

            Tengo que decir que en casa no éramos de los que mis padres nos llevasen a ver procesiones a diestro y siniestro. Mover tanto crío para dos personas no se podía hacer a boleo, y menos cuando la multitud llenaba la calle. Tampoco fuimos una familia en la que desde pequeños nos apuntaban a las Cofradías; es más: ninguno de los cinco hermanos estuvimos apuntados como Hermanos Cofrades por decisión paterna. El primero en apuntarse ya crecidito a una Cofradía, la de a Oración del Huerto, fui yo; y para ser sincero el primer motivo no fue muy espiritual que digamos: llevaba falda y nombre de mujer. Aun así, yo que he sido siempre de buscar, allí encontré en cada paso que di en las procesiones acompañando a mi Paso, un motivo más para continuar la búsqueda de lo que quería que fuese mi vida. Allí, descalzo, cargando con una cruz de madera, procesioné para cumplir una promesa por la recuperación de mi hermano. En esos años aprendí a quedarme ensimismado mirando el rostro desencajado de sufrimiento de Jesús o la cara rota por el dolor de María.

            Como decía antes, la mía fue la Cofradía Penitencial de la Oración del Huerto y San Pascual Bailón, sí en Valladolid son Cofradías, no Hermandades como aquí en Andalucía. Lo que aquel conjunto de esculturas, formado sencillamente por Cristo en el huerto de los olivos y un ángel ofreciéndole el Cáliz que había de aceptar, me transmitía era mi vida misma. Una vida de dilema en la que de partida sabes que el camino que decidirás será el complicado, el duro; dejando de lado lo sencillo y fácil. Aprendí mirando la cara de Jesús a aceptar lo que me venga dado, aunque a veces me revele y me pregunte, como Él hizo, ¿porqué me siento abandonado? Aprendí que la necesidad que tengo de buscar momentos en los que apartarme solo y masticar esa soledad supone encontrarme a mí y mis circunstancias.

            Cada talla que desfila en las procesiones en Valladolid transmite mucho más de lo que yo podría expresar. Ver la cara de la Virgen de las Angustias mirando al cielo atravesada por el dolor, o la Piedad con su Hijo muerto en su regazo, o la Dolorosa de la Vera Cruz, nos hace comprender a nuestras madres en cada minuto que luchan y se preocupan por nosotros. Ver las tallas de  ese Cristo atado a la columna con la espalda desgarrada y hecha girones, ese Cristo yacente en su sepulcro hecho vitrina, ese Ecce-Homo abandonado y presentando ante los que quieren su muerte, todas ellas obras de Gregorio Fernández, nos descubren, a los creyentes y a los que no lo son, una expresión del dolor extremo del que muy pocos somos capaces de aceptar.

            La experiencia del silencio. No, en Valladolid también grita la gente, también se habla en voz alta, incluso más que en otros puntos de la geografía, pero cuando se está esperando con el bullicio, las risas, las charlas de fondo y se oyen los pestillos de las puertas de los templos de los que han de salir las Imágenes, el silencio cae como un manto cubriéndolo todo. Al paso de los cortejos todos callan sin que nadie les obligue a hacerlo; simplemente el “aire que se respira” en ese momento hace que sus bravuconadas dejen de serlo y se sustituyan por susurros o silencio. No hablo de creencias, hablo de sensaciones y sensibilidades.

            Durante los días que he estado en Valladolid he asistido a varias de las muchas Procesiones que han desfilado por las calles; de día y de noche. Con mi cámara he querido guardar en unos miles de pílxeles un montón de sensaciones, sentimientos y de arte. Sentimientos para los creyentes, arte para los que dicen que no lo son y sensaciones para todos ellos, unos y otros; porque lo que sí que es cierto que la Semana Santa en Valladolid no deja indiferente a nadie. El prisma con el que se puede mirar será diferente, pero todos confluyen en algo en común: es diferente, es espectacular incluso, por momentos, sobrecogedora.

            Cierto es que a veces se ven escenas que no me gustan. He visto gente cruzarse en mitad de la procesión porque la impaciencia y la prisa no les permitían dar un rodeo y respetar; eso siempre ha existido y está claro que no se puede evitar. Aun así, después de 16 años sin asistir, habiéndolo hecho entonces con mi traje talar y mi cara cubierta procesionando por última vez al lado de mi Paso de la Oración del Huerto, he vuelto a sentir ese pellizco de castellano que decía “así sí”. Cuando en otros puntos de la geografía española me cuentan y me dicen que sus procesiones, que su Semana Santa es la mejor, incluso alguno se atreven a compararla con la de Valladolid, yo no busco malos rollos, porque simplemente, en cada rincón, es diferente. Cada uno amamos y disfrutamos de lo nuestro y es una pena que haya gente que pretenda comparar cuando se trata de sentimientos.

            Fueron muchas las fotos que saqué; muchos los disparos que hizo mi cámara. Algunas de ellas no salieron, otras me sorprendieron cuando me di cuenta de lo que había capturado. A continuación os muestro alguna pero también comparto con vosotros el enlace del álbum que he publicado en mi facebook en el que se ven las que considero que merecen la pena compartir y trasmiten lo que yo mismo he sentido durante unos días en la tierra que me vio nacer, en la ciudad que me permitió el privilegio de participar y procesionar al lado de un puro sentimiento.

https://www.facebook.com/juan.jose.lopez.carton/media_set?set=a.10209929372257933.1073741844.1443201369&type=3 

             Un abrazo y apretón de mano izquierda.

             Juan J. López Cartón








martes, 22 de marzo de 2016

¿RADICALES O MÁS PERDIDOS QUE UN PULPO EN UN GARAJE?



         Me viene a la cabeza aquella canción de Sabina “Así estoy yo sin ti”. Unos versos de desorientación pura y dura en los que queda patente el sentir silencioso y auto-ignorado de  demasiada gente que me rodea y de mí mismo.

         Como ya he hecho en otras ocasiones tiro de diccionario para buscar una definición, y en el DRAE encuentro en la quinta acepción del adjetivo radical lo siguiente: <>.

         Se ha perdido el norte; o acaso jamás se ha llegado a encontrarlo, porque la vida de la humanidad se destaca por una continua búsqueda a nivel personal que asciende a un nivel global cuando se juntan más de dos “pulpos”. Esos pulpos agrupados fueron conjuntándose en civilizaciones, culturas, religiones, partidos políticos… en fin en una torre de Babel que, si no fuese por la venda que todos tenemos puesta en los ojos, veríamos como una riqueza multicultural y multisocial.

         Se es tan falso y falaz que en el pensar general existe la creencia de lo buena que es esa multiculturalidad cuando a la vuelta de la esquina no se tiene reparo en marcar, etiquetar y denigrar al que piensa diferente a cada uno y se tiende a olvidar esa maravilla que es la variedad social y con la que se llena la boca de verborrea farisea; y no digo ya criticar, sino destruir siempre que sea posible, con el simple argumento que no es de recibo que los demás con sus pensamientos, nos excluyan a nosotros y nuestras convicciones.

         Ideas generales que como siempre suelto para llegar a ideas concretas: religión contra política o política contra religión; cuando esa misma historia lleva dando sopapos desde que el hombre es hombre porque, aunque no se quiera ver, tanto una como otra llevan caminando de la mano toda la vida y por más que algunos se empeñen en afirmar, la una no puede vivir sin la otra ni viceversa.

         En todas las religiones siempre han existido facciones más progresistas y más conservadoras al igual que ocurre en toda vida política; incluso dentro de lo que se suponen que son organizaciones con idearios y objetivos comunes; entiéndanse: partidos políticos. No, ellos tampoco son tan homogéneos aunque pretendan parecerlo. Reconocen esa variedad de ideas que ponen la sal a todos los cocidos pero intentan no dejar ver resquicios en sus formaciones o los maquillan con colores de “abandonos voluntarios” cuando llegan ciertas situaciones. Ahora voy yo y me lo creo.

         Siempre han existido los que de un pensamiento, de unas ideas, de una fe, han querido llevar a cabo el <>. Siempre han existido los extremos en los que se va desplazando la línea porque en todo momento aparece algún iluminado que quiere llegar más allá que los demás en sus convicciones. Se pasa por alto lo que ya Aristóteles tenía en cuenta: <> y que sobre todo a los políticos se les olvida continuamente, teniendo en los extremos su espacio vital. Yo lo tengo claro: un radical nunca podrá ser racional y menos cuando disfrazan esa radicalidad con telas y panas de “servicios a la comunidad”.

         A muchos les encanta hacer creer a los demás que tienen las ideas claras, cuando lo que estamos es más perdidos que un pulpo en un garaje y necesitan cambiar su parecer, sus pautas y su discurso a la vez que los que les siguen fruncen el ceño para un lado o para otro, sonríen o se les pone cara de póquer. Generalmente no son capaces de reconocer esa tendencia, ese zig-zag continuo necesario para gustar al máximo de gente posible, y aquí entra el tercer adjetivo que define la palabra radical: <>.

         Aunque se estén dando de cabezazos contra la pared jamás reconocerán que están equivocados; ni siquiera la posibilidad de estarlo. Esa intransigencia lleva a extremos tales que, con tal de hacer valer su opinión, su pensamiento y razón, no miden las consecuencias porque como diría Rajoy “es una razón muy razonable y muy con razón”.

         Es tal la intransigencia que se gastan algunos, que la solución a lo que no entra en sus esquemas es sencilla: la destrucción y aniquilación. Todo lo que caiga alrededor se  considerarán daños colaterales; lo mismo les da que estos daños tengan nombre y apellidos o cara de abuelo o de niño. Llegan a la conclusión  que la mejor manera de mejorar uno mismo, y por ende la comunidad, es destruir todo lo anterior, sin estudiar antes si enriquece o empobrece. Solo manda una pauta: Si lo hicieron los que piensan distinto a ellos, está mal hecho y punto.

         Esta intransigencia, ese radicalismo se da por igual en las dos vertientes: la religiosa y la política; obviamente cada una en su medida y a su estilo. Cierto es que a unos se les nota o se hace que se les note más que a otros. Una buena forma de disimular es sacar los colores a los demás para que no se vea públicamente en el fregao que está metido cada uno. En este punto ganan por goleada ciertos partidos políticos: la culpa de todo la tiene la Iglesia como institución, <>.

         Déjense de tanto extremismo, de tanta intransigencia porque si existen miembros de la Iglesia que cantan rock, es porque lo que en un tiempo se denominó “música del diablo” no lo es tanto. Si hay políticos que por convicción asisten a procesiones, ¿por qué machacan lo que sienten como suyo? Si en cualquier rincón del culo del mundo se puede encontrar a unos y otros mano a mano para mejorar situaciones injustas, alarguen éstas para que lleguen hasta este garaje perdido para encontrar un orden y una salida. El diablo, antes de serlo fue ángel y colgado de una cruz hubo un ladrón que reconoció a Jesús como Mesías.

         Siempre me cuesta encontrar la forma de terminar un artículo porque sé que se me quedan demasiadas cosas en el tintero, o en el teclado que habría que especificar hoy día. Pero se me ocurre una manera: Déjense unos de apartar a los díscolos por cómo piensan o por dónde o quien la mete y miren un poquito lo que meten y dónde lo hacen. Déjense otros de “semanas festivas”, “fiestas populares” y demás tonterías con tal de no nombrar un santo para poder seguir disfrutando de la fiesta. Dados como son todos a filosofar cuando les interesa, acuérdense más a menudo de Aristóteles.

         Con un fraternal saludo y apretón de mano izquierda.

         Juan J. López Cartón.

viernes, 18 de marzo de 2016

ME ACABAN DE JODER LA SIESTA



            Sí, así como suena… me acaban de joder la siesta. Eso, en boca de un español de clase media es algo muy gordo, porque siendo algo sagrado (perdónenme los laicistas), una de las pocas cosas que aún nadie me puede negar, alguien ha hecho méritos para que mi plácido solac digestivo se haya visto enturbiado y no solo por las voces de mi vecina de tabique hablando con el otro lado del charco, que digo yo que con ese volumen se podía ahorrar la cuota telefónica, sino porque si bien la televisión me ayuda a conciliar el sueño por la cantidad de tonterías que retransmite, hoy no he podido evitar prestar atención a la sarta de gilipolleces que estaba oyendo en loor de la “libertad de expresión” con la Sra. Carmena y la Sra. Maestre a cuenta de la sentencia por delito contra los sentimientos religiosos.

            Pues bien; eso voy a hacer, practicar de esa libertad de expresión así, a “calzón quitáo” que diría algún castizo. Con mis 45 recién estrenados, si ya antes no tenía por cuestión callar mi opinión, voy a hacer honor a esa supuesta libertad sin miramientos porque yo lo valgo, que diría el anuncio de L'oréal de hace 40 años.

            Vamos a imaginar… Digamos el Sr. Iglesias, Sr. Monedero, Sra. Camena, Sra. Maestre… en una de sus asambleas y entra Paco gritando a pleno pulmón “Viva España”, “Viva Franco”, “Fuera rojos”… ¿me van a hacer creer que nadie le iba a tapar la boca? ¿Me van a convencer que nadie iba, sino sacar la mano o el puño a pasear, a soltar una sarta de improperios de tamaño del Kremlin? No. Estoy seguro y me juego el cuello y el culo a que nadie, empezando por los propios Sres. Iglesias, Monedero, Carmena o Maestre (perdón por utilizar el masculino genérico en vez de la @, será que soy machista) que serían los primeros en expresar las tendencias fascistas del individuo. Desde luego que no les faltaría razón, pero… ¿qué me dicen de su libertad de expresión? ¿acaso el fascista y facha “de mierda” ese no la tiene? Y es que digan lo que digan, plantarse en una capilla, católica en este caso, y liarla parda gritando improperios y haciendo un mal amago de despelote no es cuestión de libertad de expresión, es simple y llanamente falta de educación y respeto al igual que lo sería Paco el facha colándose en una asamblea de rojos con sus salvas a la Patria. Se llevaría una somanta de hostias como panes y punto. ¿Qué es lo que pasa?, que en este caso ha sido la justicia la que ha dictado sentencia, y claro, la justicia cuando absuelve, léase el caso de Mónica González, concejala de Podemos en Puerto Real, es justa, pero en este otro caso hay que recurrir porque la justicia es ciega y no ve el derecho a la libertad de expresión en el cante dado por una panda de irrespetuosos anti todo. Cierto… no podemos comparar la libertad de creencia con la libertad de pensamiento político, en eso no había caído, fíjate tú, dónde vamos a ir a parar.

            Hace tiempo que lo llevo diciendo: La Iglesia debe de salir de los centros educativos, sean del nivel que sean pero, volviendo a la libertad de expresión y libertad personal, hay mucha gente que necesita mirar al cielo, o al horizonte, o al infierno, lo mismo me da, y para eso pide un espacio. Es curioso como hay gente criticando por las capillas en universidades y hospitales y a la vez promueven la creación de mezquitas y sinagogas… porque España es un país laico y de libre expresión: y una mierda. Creemos espacios ecuménicos. Rincones en los que el que le dé la gana, sin referirse a credos ni dioses concretos, tenga un sitio donde recogerse, donde pensar, donde meditar, donde rezar, donde compartir, donde CONOCER. Alguno puede pensar porqué remarco la palabra conocer, y la respuesta es muy simple; Hace años tuve un profesor que me enseño una frase que se me quedó grabada a fuego: “la ignorancia es muy atrevida”, y es una gran verdad. La gran mayoría de nosotros opinamos de las cosas sin tener ni pajolera idea de la realidad de la que opinamos, sino por lo que hemos oído o leído; de leer ahora también me voy a referir, pero lo que quiero ahora es que veamos que somos una panda de analfabetos que aunque no lo reconozcamos hablamos de lo que no sabemos y opinamos de lo que no tenemos ni idea y en el caso de las religiones y credos, aunque estos sean en el mismo Satanás o en lo que algunos llaman La Razón, somos todos especialistas en abrir la boca para soltar lo que creemos, no lo que sabemos, y lo que es peor, incapaces de reconocerlo.

            Ahora voy a por lo de “leer”. Estoy igualmente hasta los “pendientes reales” y perdónenme los republicanos y antimonárquicos, de oír hablar de la manipulación de la prensa, sea escrita o visionada.

            Desde siempre me enseñaron a beber de todas las fuentes para crearme mi propia opinión; curioso viniendo de unos padres de postguerra más bien derechones, aunque a pesar de todo, unos padres con gran sentido común. Esto te hace descubrir que por supuesto no existe el periodismo objetivo, y de esto también he hablado antes en algún post de este blog, pero digo yo... Si el ABC o Intereconomía es prensa facha, fascista y manipuladora de derechas, el diario Público o el programa “La tuerca”… ¿son neutrales? ¿son menos manipuladores?, ¿son objetivos?... anda yaaaaaaaaaa. Entiéndanse ABC, Intereconomía, Público o “La Tuerca” como muestra, que de nombres podríamos hablar hasta secarnos la boca. Nadie en su sano juicio, aunque parece que hay mucha gente que lleva toda una vida buscándolo, diría que la verdad la refleja un periódico o una cadena televisiva en concreto y el que lo crea así es un puro ignorante. Esto podríamos ampliarlo a multitud de ámbitos, políticos, nacionales, internacionales y el sursum corda. Está muy claro: los de derechas leerán el ABC, los de izquierdas el Público, y los carajotes como yo leemos los dos; la diferencia, que los fachas serán más fachas, los rojos más rojos y algunos intentamos, no nadar entre dos aguas como Paco de Lucía, sino tener un criterio propio, fuera de disciplinas de partido ni de reseñas políticas impuestas por ideologías de turno.

            Otra cosita que quiero recordar a los “Señores de los sillones”: Yo juraría que en las llamadas “asambleas” y en los mítines preelectorales jamás se planteó ni contempló otra cosa que no fuese ganar las elecciones. Los pactos no valían, solo valía la victoria. La reciente historia nos dice que no ganaron, pero ellos en un ataque de amnesia tuvieron la prisa no solo de buscar un pacto, sino hacerlo pidiendo nada más y nada menos que cinco de esos sillones y carteras, y precisamente, y qué casualidad, ninguna referente a sus proclamas sociales por el bien común… eso me da qué pensar en aquello que llamaba… ¿casta?

            Otra cosita sobre la libertad de expresión. Según la Audiencia de Madrid, cuando se repitieron hacia los diferentes personajes políticos de derechas,  los llamados escraches eran «un mecanismo ordinario de participación democrática de la sociedad civil y expresión del pluralismo de los ciudadanos», y no dejaron de serlo por la «particularidad de haberse producido frente al domicilio de la vicepresidenta del Gobierno» para regocijo de la gente de izquierdas. Curioso que hace poco, el Concejal de Seguridad de Madrid, presente en alguno de los acontecimientos antes mencionados, tachó de “acoso” cuando sufrió en sus carnes este mismo “mecanismo de participación democrática”. Esto como todo: “a los demás que les den, pero a mí ni el bigote una gamba”.

            Sí; ahora toca la ráfaga a la que ya estoy acostumbrado de que si soy de derechas, que si soy de Fachadolid, que si… pues ná, lo mismo me da, me la sopla y me la barniza a dos tiempos, porque cuando he tenido que largar sobre la derecha y la Iglesia lo he hecho y bastante más a menudo que de los amantes del “colorao” y fíjate tú que hoy le ha tocado a esta gente que ya me tienen cansado de tanto “digo Diego donde dije digo” y poco he soltado de todo lo que tengo en mis alforjas.

            Está claro que la siesta no la voy a echar, pero: ¿y lo a gustito que me he quedado?

            Un saludo y apretón de mano izquierda.

            Juan J. López Cartón.


            PD. Por cierto, estoy esperando que estos libertarios de la expresión tengan los cojones y los ovarios de hacer lo mismo que en cualquier capilla en una sinagoga o mejor… en una mezquita, que en España también las hay. Como diría uno de mi pueblo: ¿a que no hay huevos?